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CARLOS LOPEZ DZUR


Carlos Lopez Dzur es un narrador, poeta y filosofo, nacido el 1 de septiembre de 1955 y residente en Orange County, California, desde hace más de 20 años. Caribeño, con vision hostosiana y bolivariana, es candidato doctoral en la Universidad de California, Irvine. Cursó sus estudios de B.A. en Literatura Comparada e Historia Latinoamericana en la Universidad de Puerto Rico; obtuvo dos M. A. 'Summa Cum Laude' en Montana State y San Diego State University. También hizo estudios graduados en Filosofía Contemporánea, siendo discípulo de los filósofos Dr. Alfred Stern y la Dra. Martha Nussbaum.

Su libro, El Hombre Extendido, fue laureado en el Certamen Literario Chicano de la Universidad de California, Irvine, en 1986. Anteriormente, fue premiado su libro de ensayos y poemas Cuaderno de Amor a Haiti por el Liceo Iberoamericano de Cultura de Los Angeles; posteriormente, Lopez Dzur ganó varios premios en las categorias de ensayo investigativo sobre temas cubanos y de poesia por textos de su libro inedito, Tantralia, reconocido por la Casa de la Cultura de Long Beach en 1996 y 1998. Fundó y dirigió en San Diego la revista multicultural «Sequoyah», junto a los profesores César A. González, Dr. Juan Manuel Bernal Becerra y la Dra. Ivon Gordon-Vailakis.

Su primer libro fue Sarna de la ira parda (Editorial QeAser, 1980), cuentos; al que siguieron La casa (1988), poemas y dos ediciones de El Hombre Extendido. Publicó las novelas Simposio de Tlacuilos (Editorial Nuevo Espacio, New Jersey, 2000) y Las máscaras del tabú (Great Unpublished, South Carolina, 2001). Sus libros más importantes están ineditos en papel, pero se han compartido extensamente en su website y en innumerables revistas electronicas, incluyendo Desde El Límite, Tertulia de Mizar (Puerto Rico), El Perro Andaluz, Adamar (España), Bar de las Virtudes, Argos (México), Poetas 2000, Letralia, Mondo de Kronhela (Argentina) y otras. Entre ellos, están Libro de Anarquistas, Tantralia, Heideggerianas, Libro de la guerra, Cuentos y leyendas histórico-eróticas, El ladrón bajo el abrigo, Manual de filosofía para incrédulos y las novelas Rocío la Tartamuda, Para matar a los dioses, Diario de Simón Güeldres y otros.

Sobre su obra ha dicho el critico y poeta Joserramon Melendes: «Lo que hay que decir de Carlos A. López se dirá de su prosa. Sus cuentos retoman la altura de la mejor tradicion puertorriqueña que conocimos hasta Luis Rafael Sánchez». El antropologo mexicano Luis F. Cariño Preciado, al reseñar su poemario La Casa (California), anotó: «Cuando uno viaja por las letra de López Dzur quisiera oirlas pronunciadas por él y de inmediato comentarlas. El manejo que hace del lenguaje es tan nuevo... nos tiene acostumbrados a un nuevo manejo del idioma, a una novedosa forma del lenguaje, gracias a la cual nos transporta a originales interpretaciones del todo y sus partes. Leer sus textos es someterse a una rafaga de ideas y pasajes mentales contrarios a sí mismos y entre sí, pero consecuentes en la esencia». El 4 de abril del 2000, el laureado poeta puertorriqueño Vicente Rodriguez Nietszche comentó sobre la poesia de López Dzur: «Tus poemas están escritos con verdad y sustancia vitales que podemos llamar poesias».


 

Carlos Lopez Dzur es el autor de El hombre extendido (una de cuyas ediciones en papel data de 1987). En muchos de los textos incluídos, el joven escritor (que por enfrente tiene un anchuroso camino) plasma un lenguaje propio del chicano, del mexicoamericano y de individuos fronterizados.

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Carlos Lopez Dzur es el autor de El hombre extendido (una de cuyas ediciones en papel data de 1987). En muchos de los textos incluídos, el joven escritor (que por enfrente tiene un anchuroso camino) plasma un lenguaje propio del chicano, del mexicoamericano y de individuos fronterizados. Un lenguaje que usted lo escucha con facilidad en la calle y que López Dzur asimila de manera inteligente y lo escribe en función de diversos pasajes cotidianos de la vida del chicano.

El lexico de su libro (que fue premiado en el Certamen Literario Chicano de la Universidad de California, Irvine, en 1986) se recrea maravillosamente por su buena literatura. Pero las quejas por la manera como se encuentra escrita la obra, no habrán de faltar, pero, sin embargo, para quienes son de mentalidad abierta, no será sino un documento más que servirá para aumentar el cúmulo de conocimientos sobre nuestra sociedad.

Lopez Dzur es el tipo de escritores que no ven prejuicio alguno en escribir el lenguaje de una clase tradicionalmente marginada y, en alguna época, muy combatida. Pero, quisimos preguntarle, teniéndolo en nuestras oficinas, ¿para quién escribe? ¿Cuál su intención y quién espera él que sea su público? y grabamos lo que dijo:

«Tengo una idea definida y dinamica acerca de la tarea de escribir.

Mi poesia, por ejemplo, no es beneficencia pública, lástima intelectual por ningún lector, sea de clase privilegiada o de una clase desventajada. No hay una intención populista en El hombre extendido, sino el experimento personal de extraer del discurso escatologico y la podredumbre de un lenguaje maldiciente, proletario y agresivo, aquello que es un grito sublime, humano y por justicia...

Quizás un poema del libro que refleja que no pretendo el populismo es el que titulé 'Como un barrio desolado'. El lenguaje del hablante es el del tijuanero mataperro, pero ese hablante que habla en caló de la frontera articula su reacción a lo que está más allá de ese lenguaje vulgar... ¿Recuerdas el poema? cuando dice:

Ya no quiero mi boca.
Fuma. Bebe. Se enchila.
Su lenguaje lastima sin o con palabras.
Es la boca del bar, del Fracaso's, de Adelita's,
la boca de los chistes, la irónica y culera boca
de valemadre, valeverga, irresoluta encarnación
del pito, convertida en sonidos, risa, maldiciones.
Arráncala. No quiero más la lengua de Pepito,
la boca pirujera que alucina...

El lenguaje poetico que mejor lo define es atropellante, pero quiere ir a ese momento que como personaje, o hablante lirico, dice que es su llamado quedo, armonizador, al corazón: «Corazón, te llamo quedo. / Culero como soy, te llamo quedo. / Vuelve como un cuate y dáme un alma»... No es, pues, nada de engañoso lo que yo hago con el lenguaje, o los niveles léxicos, o de discursos ideologicos posibles que se diseñan en mi literatura de un modo u otro... Diría que siempre, en términos generales, soy lírico y no atropellante; pero yo atropello lo que es inauténtico y falsario...


Yo soy el feo de ese texto que titulé 'Una fea como yo'. Y feo significa que tengo una voz lírica que no pretende asociar la poesía a la exquisitez y la bobaliconería burguesa ni a la falsa consciencia que tan común es entre la gente sencilla y proletaria...


Para mí, la palabra cotidiana, la del 'Uno' o del 'Don Nadie' heideggeriano, la palabra cotidiana dicha por el rico o por el pobre, por el opresor o por el oprimido, merece un ultraje... Hay que confrontarla, seducirla, transmutarla, quitándole las máscaras, desnudándola, revolcándola con maniobras de sorpresa, con ironía socratica. Hay que abrirla, chotearla, llenar su encuentro con expectativas, aún con incredulidad y sorna, burlonamente. En ese sentido, yo soy el feo, el provocador, el sospechoso nato».


El hombre extendido es un extenso poemario sobre la migracion en el sentido más profundo. Trata sobre el ser-hombre que sale desde sí, a lo que López llama su «echada» e «inmanencia» (confieso no estar familiarizado con tales conceptos, a lo que él dice que es innecesario saberlo y que, simplemente, explaye mi propia reacción); esta salida es para exteriorizarse y solverse con otros, con el mundo.


Este hablante lopezuriano se comparte y su destino más propio no lo comprende si no por la historicidad de su hallazgo con el mundo.